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El gobierno de Siria continúa presentando pruebas sobre el uso de armamento químico por grupos de la llamada oposición armada, mientras busca desmantelar la campaña mediática en su contra que pretende incluso desatar una invasión militar.

Al allanar un depósito perteneciente a mercenarios en Jobar, localidad de la periferia de Damasco, el Ejército Árabe Sirio halló varios barriles de agentes tóxicos con la inscripción Hecho en Arabia Saudita, además de máscaras antigases y pastillas para neutralizar los efectos por la exposición a dichos químicos, según mostró la televisión nacional.

Durante el operativo, soldados sirios sufrieron problemas respiratorios, ardor y picazón en la garganta y los ojos, además de presentar pupilas dilatadas, pulso débil, contracciones musculares, pues los extremistas rociaron varios gases para evitar que ocuparan el lugar, señaló la televisora.

De acuerdo con fuentes médicas tales síntomas aparecen cuando se inhalan sustancias químicas o gas sarín.

Un funcionario del Ministerio de Defensa confirmó, bajo condición de anonimato, que el ataque con las letales sustancias costó la vida a un coronel mientras que 50 soldados permanecen ingresados, algunos en estado grave.

Un comandante en la localidad de Jobar detalló que como parte de la intensa ofensiva que allí tiene lugar, se encontró un refugio con artefactos explosivos de hasta 300 kilogramos así como materias primas para bombas, además de granadas, proyectiles de RPG y de mortero y mandos para detonar los explosivos a distancia.

El jefe militar explicó que el uso de sustancias químicas por parte de los terroristas refleja su desesperación ante los sostenidos avances de las Fuerzas Armadas, al tiempo que aseguró que en los próximos días Jobar será declarada libre de opositores armados.

El estamento castrense también avanza para lograr el control de Ghouta Oriental, localidad de la provincia Damasco donde el 21 de agosto fue lanzado un supuesto ataque químico del cual las fuerzas opositoras culparon al gobierno.

Damasco desmintió las acusaciones y por el contrario, responsabilizó a los grupos opositores armados de ejecutar el eventual hecho para allanar el camino hacia una eventual invasión contra el país.

Tal incidente es calificado por Rusia, Irán y varios expertos militares como un montaje para desviar la atención de la comisión de la ONU que, invitada por las autoridades, se encuentra en el país para investigar varias denuncias sobre el empleo de gases tóxicos.

El sábado arribó a la capital siria Angela Kane, representante de la ONU para Asuntos de Desarme que, enviada por el secretario general del organismo Ban Ki-moon, busca la autorización del gobierno para efectuar pesquisas sobre el más reciente incidente.

El gobierno sirio se ha mostrado favorable a la investigación; sin embargo, la fuerte presencia de irregulares en el lugar desaconseja por ahora la llegada del equipo, lo cual podría significar un riesgo para sus vidas, explican funcionarios.

Medios de prensa nacionales han mostrado en distintos espacios varios testimonios de mercenarios y radicales islámicos sobre la tenencia y uso de armamento químico en distintas parte del país.

No obstante, capitales occidentales y de Oriente Medio insisten en culpar a la administración del presidente Bashar al-Assad del alegado uso de armas químicas y llaman en algunos casos como represalia, a iniciar bombardeos contra el país o a una invasión con fuerzas militares.