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Una de las principales pérdidas fue Madrid, donde la fuerza del jefe de Gobierno, Mariano Rajoy (foto), manda con mayoría absoluta desde hace 20 años.  Pese a haber ganado las elecciones locales en España, el Partido Popular (PP) tiene pocas razones para celebrar, ya que el haber perdido 10,5 puntos y más de 2,4 millones de votos le impide conservar las mayorías absolutas que mostraba en ocho comunidades autónomas del país.


De ese modo, los resultados de los comicios municipales del pasado domingo arrojan un panorama diferente al de 2011, pues la llegada de los partidos Podemos (izquierda) y Ciudadanos (liberales centristas) confirman el retroceso del bipartidismo tradicional representado por el PP y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)  a pocos meses de las elecciones generales de diciembre venidero.  Una de las principales pérdidas del PP fue Madrid, donde la fuerza del jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, manda con mayoría absoluta desde hace más de 20 años.  En los comicios del domingo, la formación de derecha, liderada por Esperanza Aguirre, solo alcanzó el 33,97 por ciento de los votos y 21 concejales. Tal resultado no será suficiente para que los populares gobiernen en el Ayuntamiento de la capital, menos aún cuando la plataforma de izquierda Ahora Madrid, encabezada por Manuela Carmena, le pisa los talones con 20 representantes.
De ese modo, el futuro Gobierno capitalino, como mismo sucede con muchas otras plazas, estará pendiente de las negociaciones que se realicen en las próximas horas para establecer alianzas y acuerdos.
Otra nota significativa de los comicios fue la victoria de Ada Colau con su formación Barcelona en Comú, que ha conseguido arrebatar el Consistorio de la ciudad condal a CiU.
En sentido general, el PP sigue siendo la primera fuerza municipal con más de 6 millones de votos (27,03%), pero retrocede más de 2,4 millones respecto a hace cuatro años cuando consiguió su récord histórico con 8,5 millones.
Tales cifras  son malas noticias para una fuerza que desde 1995 no había bajado de los 7,3 millones de apoyos y que ahora desciende a niveles de 1991, cuando consiguió el 25,34 por ciento de los sufragios.
Los “populares” perdieron Extremadura a manos del PSOE –que conserva Asturias– y podrían dejar de gobernar en las ciudades de Madrid y Valencia, así como en Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. La región de Madrid podría mantenerla si pacta con Ciudadanos.
Por su parte, el PSOE se mantiene en segunda fuerza municipal con 5,6 millones de votos (25,06%) y 2,76 puntos menos que en 2011, cuando ya había caído a su peor resultado histórico.
Esa fuerza ganó en Lleida, Tarragona, Soria (aquí con mayoría absoluta) y Segovia, ciudades en las que ya gobernaba, además de Huelva y Ciudad Real.
La principal muestra de la dispersión de votos que dejaron estas elecciones radica en que el PP y el PSOE suman el 52 por ciento de los votos, frente al 65,33 por ciento de hace cuatro años.
Los comicios del domingo consolidaron la entrada en escena de Podemos, que aunque no participó con su marca en las municipales, sino en alianza con movimientos sociales y otras formaciones, evidenció que es una fuerza a tomar en cuenta para las próximas elecciones generales.
A su vez, Ciudadanos, con posiciones de centroderecha, se convirtió en el tercer partido en los municipios con más de un millón de votos y dio otra señal del fin del bipartidismo.
El propio vocero electoral del PP, Carlos Floriano, aunque salió de inmediato a reivindicar como un triunfo los resultados, debió admitir que ante la aparición de Podemos y Ciudadanos se inició una era de alianzas en el país. A su vez, el jefe de Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, convocó a una reunión urgente de su Ejecutivo para tener a mano los datos pormenorizados.